La predicación de San Vicent Ferrer (cuaresma de 1413)

Vicent Ferrer nació en Valencia en 1350. Tras iniciarse en sus estudios, ingresó en la orden de los dominicos en 1367, tras lo cual fue a completar su formación estudiando en Barcelona y Toulouse e impartiendo clases de lógica en Lérida.

Tuvo un papel activo en el Cisma de Occidente, la gran división del cristianismo surgida en 1377, a raíz de la elección del papa Urbano VI, que no fue aceptada por todos los electores, por lo que los descontentos eligieron a Clemente VII. Europa se dividió entre los reinos que apoyaban a uno u otro papa. Debido al apoyo de la Corona de Aragón a Clemente VII, Vicent Ferrer fue designado su enviado en la ciudad de Valencia, donde llevó a cabo una intensa labor en favor de dicho papa, que generó críticas y elogios que fueron enviados al rey Pedro IV, aunque tiempo después su relación con dicho papa empeoró y optó por mantenerse al margen del conflicto.

 

A Vicent Ferrer se le atribuye en torno a 1410 la fundación del primer orfanato del mundo, y tuvo un activo papel en la defensa de los conversos, sospechosos de seguir practicando en secreto el judaísmo. Su labor principal fue la predicación, aprovechando sus viajes por Europa como emisario papal, alcanzó una gran fama por toda la geografía cristiana, y gentes de rincones tan lejanos como la Península Ibérica, Italia o Flandes le siguieron para oír sus sermones. Entre sus acompañantes destacaban grandes grupos de flagelantes y penitentes, que se infligen castigos corporales para expiar sus pecados. La clave del éxito del santo fue la sencillez del lenguaje empleado, que hacía sus mensajes comprensibles para el pueblo llano, aunque estaban destinados a toda la sociedad, ya que condenaba lo que consideraba actitudes y costumbres deplorables como la usura o el exceso de lujos.

 

En 1410 el rey Martín el Humano de Aragón moría sin descendencia, y tras dos años en los que no se pudo nombrar a un sucesor, se convocó una asamblea en Caspe a la que acudieron representantes de todos los territorios de la Corona de Aragón, siendo Ferrer uno de los elegidos por Valencia. La deliberaciones del Compromiso de Caspe concluyeron el 25 de junio de ese año siendo elegido Fernando de Antequera, hermano del rey de Castilla Enrique III, como Fernando I de Aragón.

 

 

Tras la elección del nuevo rey, se dedicó a viajar y a predicar por Francia, llegando a Vannes, en Bretaña, donde enfermó y decidió volver a Valencia, pero una tormenta obligó a su barco a regresar al puerto, y Ferrer lo interpretó como una señal divina de que debía permanecer en dicha ciudad, donde pasó sus últimos meses hasta su fallecimiento el 5 de abril de 1419. Fue enterrado en la catedral de Vannes.