Los impuestos de la ciudad (diciembre de 1499)

Las sisas eran unos derechos municipales privados, impuestos por los Magistrados Jurados. Su finalidad era hacer frente a las necesidades privadas de la ciudad. Este tipo de impuesto gravaba los artículos más consumidos, como podía ser el caso del pan o de la carne. En el caso de la carne, el vendedor pagaba por cada animal vivo que era transportado. Con los impuestos se llevó a cabo la construcción de edificios públicos donde poder negociar, o se pagó un buen suministro de alimentos necesarios para la población. Sin embargo, diversos estudiosos cuestionan hasta qué punto eran justos estos tributos, ya que una vez resueltas todas estas necesidades había que seguir pagándolos.

Peaje: Es el tributo que se paga por las mercancías que se importan o exportan fruto de una negociación. Servía para mantener la seguridad en el camino.

Quema: Se instauró para reparar la Casa Real, destruida por las guerras. Aunque tras haberla reparado, se continuaba cobrando el impuesto. Se cobraba por las mercancías que se exportaban o importaban de Castilla.

 

Para los Magistrados Diputados, había dos impuestos más:

General: Tiene su origen en un pago al rey, además de la fabricación de armas y municiones para la defensa del reino. También se destina a devolver los censos y pensiones anuales.

Nuevo Impuesto: Tributo impuesto a la seda para hacer frente a los gastos destinados a la defensa del reino mediante la construcción de torres y la contratación de guardias.

 

Además de todos estos tipos de impuestos citados a los que tenían que hacer frente los habitantes y comerciantes de la ciudad de València, también existieron un tipo de créditos llamados censales. Se trataba de una forma de renta que el municipio se comprometía a pagar a cambio de la entrega de un capital. En València se emitieron censales de forma continuada entre 1412 y 1515, por lo que el crédito pasó a convertirse en la principal fuente de ingresos de la ciudad, ya no se trataba de algo extraordinario.

 

El momento histórico vivido a mediados del siglo XIV no se entiende sin la guerra de Unión y la guerra con Castilla. Esta coyuntura bélica explica porqué Valencia comenzó a ser autónoma fiscalmente, al sustituir los impuestos directos por los indirectos (las sisas o imposicions que gravaban los artículos alimenticios y de consumo). Pero hizo que arrastrase un frágil sistema financiero urbano y una permanente falta de liquidez. Se recurría a los créditos privados de cambistas y prestamistas particulares, lo que aumentaba el endeudamiento de la ciudad e hipotecaba sus ingresos futuros. La solución a este problema vendrá con el censal, y la conversión de todos los préstamos particulares y del municipio en censales. Así se evitó la bancarrota de la ciudad.

 

El principal objetivo de la recaudación de los censales era la compra de cereal y el gasto de las guerras. El sistema económico obedecía a unos intereses políticos y sociales, donde la oligarquía y la monarquía estrechaban sus vínculos, dado que los primeros servían como principal soporte financiero. Se creó un importante sistema de censales y deuda pública, característicos de un centro comercial y de consumo como era el caso de València, y que ayudó a revitalizar la economía y la sociedad.