Información general del museo

Inaugurado el 7 de mayo de 2003, el Museu d’història de València (MhV) es una de las experiencias mas innovadoras y sugerentes en el campo de la museística en la ciudad de Valencia.

 

Historia del proyecto

 

El Museu d'Història de València fue creado por acuerdo de la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Valencia de 12 de enero de 2001, con el mandato de recoger el testimonio de la evolución histórica de la ciudad desde sus orígenes a la actualidad, haciendo uso para ello de los fondos arqueológicos, artísticos y culturales municipales. Está ubicado en el antiguo depósito de aguas de Valencia, edificio construido en 1850 dentro del proyecto de traída de aguas a la ciudad. Las obras de restauración, realizadas por la Corporación entre 1998 y 2001, fueron muy  respetuosas con el edificio y permitieron recuperar un recinto de gran belleza que alberga desde entonces las dependencias del Museo. La rehabilitación del inmueble y la construcción de la fachada se llevó a cabo por Secopsa.

 

El proyecto museográfico fue desarrollado por técnicos del Área de Cultura conjuntamente con la empresa General de Producciones y Diseño S.A. (GPD), entidad con una dilatada experiencia en el campo de la museística, habiendo realizado instalaciones tan destacadas como el MARQ de Alicante, el MUVIM de Valencia, el Museo Arqueológico de Almería, el ARQVA de Cartagena o el Museo Memoria de Andalucía de Granada.

 

Para garantizar el máximo rigor en los contenidos históricos se contó con la colaboración de afamados profesores universitarios y especialistas en áreas específicas de la historia de la ciudad.

 

La intervención en el edificio

 

Su emplazamiento es ya de por sí insólito: el antiguo depósito de aguas construido para el abastecimiento de la ciudad por Ildefonso Cerdá (autor, años más tarde, del proyecto del ensanche de Barcelona) y Leodegario Marchessaux.

 

Inaugurado en  1850, fue el primero en su género de los que se hicieron en España. Todo él de ladrillo, es una de las más bellas expresiones de arquitectura industrial decimonónica. La sola contemplación de sus arcadas transmite una sensación de serenidad y ritmo que seduce la mirada. A la belleza del espacio se le une el hecho de ser un edificio desconocido para todos hasta que se rehabilitó como museo. De este modo, Valencia recuperó, en todo su esplendor, un monumento que había permanecido enterrado siglo y medio.

 

El edificio requería un proyecto museográfico a la altura, y así fue. Se  estudió una acertada distribución del espacio, con un eje vertebrador que separa la gran sala de exposición permanente del resto de dependencias, haciendo un esfuerzo notorio por disimular la proliferación de pilastras sin enmascararlas ni crear circulaciones laberínticas. El proyecto aprovechó la racionalidad del contenedor para crear un espacio limpio que potencia la estética de las arquerías.

Las calidades estéticas del ladrillo se ven potenciadas por el acabado en maderas nobles del pavimento y los frentes de vitrina, y por una iluminación intimista, diseñada para resaltar los volúmenes y los matices de color y crear un ambiente de introspección y relax.

 

Junto al Parque de Cabecera

 

El punto en el que se asienta el MhV ha sido históricamente una encrucijada en el sentido literal de la palabra: bifurcación de caminos y divisoria entre los términos de Valencia y Mislata. La fachada principal del museo se sitúa, curiosamente, en el término de Mislata, mirando hacia el cauce del río Turia, justo enfrente del Parque de Cabecera.

 

La creación del Museu d’Història de València se desarrolló pareja a otro importante proyecto en el entorno: el Parque de Cabecera, la mayor zona verde construida hasta el momento en la ciudad, que incluye un lago y un auditorio al aire libre.

 

Los cambios urbanísticos producidos en los últimos años han ido transformando el barrio, que ha quedado enmarcado por importantes vías, como la Avenida del Cid, entrada natural desde la autovía de Madrid, o el eje Tres Cruces-Pío Baroja, que enlaza directamente con la ronda periférica.  La desaparición de la vecina huerta de Campanar, en la margen izquierda del río, ha convertido el antiguo paisaje rural en un nuevo barrio residencial todavía en proceso de expansión.

 

Muy cerca del museo, en el antiguo recinto que ocupaba la Cárcel Modelo, se ubica la Ciudad Administrativa 9 d'Octubre,  que concentra a varias Consellerías, y que ha promovido el desarrollo de actividades terciarias.

 

En el entorno se encuentra también Bioparc, un parque zoológico de nueva generación, en el que el visitante puede aventurarse y descubrir a los animales salvajes y sus hábitats en una cuidada recreación de espacios naturales.

 

Todos estos equipamientos y servicios han transformado igualmente al vecindario cercano al museo (Barrio de la Cruz de Mislata) Aún así, mantiene una idiosincrasia propia, con sentimiento de comunidad y arraigo.

 

Un elemento singular dentro de la dinámica de la zona fue la instalación, en 1991, del Centro de Atención al Refugiado (CAR), que tiene por misión la acogida temporal y atención primaria a personas solicitantes de asilo. Este centro ha contribuido a modificar la composición social del barrio al acoger a refugiados de nacionalidades muy diversas, que con frecuencia llegan junto con sus familias, lo que se ha  convertido en un caso muy particular de barrio multicultural.

 

En cuanto a las comunicaciones, el MhV está bien conectado por metro y autobús con el resto de la ciudad. La estación Nou d’Octubre, a la que llegan las líneas 3, 5 y 9 del suburbano, a cuatrocientos metros del museo, se encuentra a sólo tres paradas de la Plaza del Ayuntamiento. Respecto a los autobuses, las líneas más cercanas son la 3, 29, 70, 71, 81 y 95 (en un radio de 100 metros). Además, el Bus Turístico hace escala en el museo aproximadamente cada media hora.

 

El entorno del museo se configura así como un espacio vivo y en expansión, con una sólida oferta cultural y medioambiental, un polo de atracción indudable para el habitante de Valencia o el turista en el extremo opuesto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

 

Misión del museo

 

El MhV se plantea como objetivo acercar la historia de Valencia a los visitantes, ahondando en el conocimiento de nuestro pasado y nuestras tradiciones,  de una manera amena y hasta divertida, pero sin perder un ápice de rigor. En este sentido, desde el primer momento se definieron una serie de características para la institución, que se han llevado a la práctica en su totalidad:

 

Un museo riguroso. Que huye de los tópicos y ahonda en los procesos que han hecho de nuestra ciudad lo que es hoy.

Un museo didáctico, que sepa trasmitir enseñanzas sobre nuestro pasado.

Un museo divertido. Enormemente divertido. Un lugar al que volver una y otra vez.

Un museo para todos los públicos. Que agrade por igual a niños y adultos, con mensajes y canales de comunicación adecuados a cada grupo de edad o afinidad.

Un museo polifacético. Con fondos de todo tipo: arqueológicos, pictóricos, documentales, fotográficos, virtuales... todos ellos combinados armónicamente en un discurso único.

Un museo dinámico. Cambiante, abierto a la continua revisión de su exposición permanente y a la muestra periódica de sus colecciones temporales.

Un museo participativo. Donde el visitante puede interactuar con el montaje.

Un museo comprometido con la sociedad. Un taller de historia donde recoger las tradiciones orales de nuestros mayores, un aula donde enseñar a comprender el pasado. Un centro de documentación que recopile el archivo del subsuelo, la historia urbana.

 

Una colección sólida y variopinta

El museo se ha construido a partir de una sólida y variopinta colección de objetos.

En su mayoría son fondos de propiedad municipal, pero otros muchos han sido cedidos por más de 20 instituciones valencianas y españolas, amen de diversos coleccionistas particulares (Victoria Liceras, Amando Peydró, José Huguet, José Aleixandre, José Enguídanos, entre otros).

 

La larga lista de instituciones colaboradoras es producto de una voluntad deliberada por conseguir el máximo consenso sobre la institución, inspirada en la vocación cívica del museo. En este sentido, el deseo del centro es contar con la participación de todos los ciudadanos para completar sus colecciones y que sientan el museo como propio.

 

Número de piezas expuestas: 580

Objetos arqueológicos, monedas, pinturas murales, mosaicos, inscripciones, obras de arte, objetos decorativos, indumentaria, joyas, objetos litúrgicos, juguetes y juegos, máquinas, instrumentos científicos, muebles, armas, vehículos, electrodomésticos, instrumentos científicos, banderas, escudos, documentos de archivo, libros, prensa, bandos, carteles, grabados, fotografías, trofeos, objetos deportivos y maquetas.

 

Un nuevo concepto de museo.               

La propuesta expositiva es de una gran originalidad, pues combina los recursos tradicionales con recreaciones escenográficas y soluciones tecnológicas de última generación, armónicamente integrados para construir un discurso único pero con una gran diversidad de facetas, apto para todo tipo de público.

 

En la exposición permanente se recrean diferentes escenografías históricas dramatizadas, que introducen al visitante en la atmósfera de cada época y le permiten conocer a los protagonistas de la historia y sumergirse en su mundo de vivencias y aspiraciones.

 

Se trata de un formato a medio camino entre el museo y el cine, que autoriza a sustituir mucha información textual por recursos más dinámicos y de más rápida asimilación, lo que redunda en la comunicación con el visitante y en un grado mucho mayor de satisfacción.  Para conseguir el máximo rigor se contó con el asesoramiento de destacados historiadores y profesores universitarios, y se puso una atención exquisita en la documentación del entorno y del vestuario.

 

Los audiovisuales se rodaron en diferentes localizaciones de Valencia (la Lonja, el Museo Benlliure, el palacio de los Mercader, Casa Montaña), Gandía (Palacio ducal), Alpuente, Cantavieja y El Pontón, así como en platós ambientados al efecto, buscando recrear entornos históricos de Valencia. En total trabajaron 52 actores y 94 figurantes, todos ellos valencianos, dirigidos por Norberto López, joven director con un gran palmarés de premios en su haber.

 

Un viaje en el tiempo

¿Quién no se ha preguntado como era Valencia hace mil años? ¿Qué aspecto tendría aquella plaza o de dónde le viene el nombre a aquella calle? ¿Quién no ha pensado alguna vez en viajar en el tiempo? El museo cuenta con un equipamiento tecnológico que recrea en realidad virtual el aspecto de la ciudad a lo largo de sus veintidós siglos de historia, la “Máquina del tiempo”.

El visitante puede escoger una época y navegar por ella a vista de pájaro, obteniendo en su paseo una avalancha de datos históricos sobre la ciudad del momento. Para su construcción fue necesario desarrollar un riguroso proyecto de reconstrucción urbanística apoyado en la planimetría histórica, la arqueología y la arquitectura.

 

La mediateca. Un espacio para el gozo de los sentidos.

Es un espacio especialmente dedicado a la música, la literatura y la fotografía histórica.

La “mediateca” es un ámbito diseñado para el reposo y la reflexión, donde el visitante puede recrearse oyendo recitados de poesías o fragmentos musicales de cada momento histórico, contemplar viejas fotos sobre la ciudad y sus habitantes o consultar libremente una cuidada selección de obras sobre la ciudad.

 

Exposiciones

El museo cuenta con una sala de exposiciones temporales, donde continuamente se exhiben muestras en torno al tema genérico de la ciudad, en todas sus manifestaciones, y de la historia de Valencia en particular.

 

Proyecto educativo

Además del planteamiento propio del Museo, a través de las exposiciones e instalaciones que facilitan la comunicación con el visitante, éste puede encontrar una manera personalizada de acercarse a la historia y a la ciudad de Valencia a través de diferentes actividades, cursos, seminarios y talleres, que complementan la vertiente más comunicativa del museo.

 

El proyecto educativo del MhV se dirige a  todo tipo de público: el escolar que encuentra en el museo un lugar de ocio y aprendizaje; el docente que necesita de contenidos específicos; la familia que comparte en el museo su tiempo libre; el turista recién llegado a la ciudad que necesita ser guiado en su viaje…

 

Para cada tipo de colectivos, una manera diferente de abordar la historia; el contenido es tan sencillo o complejo como deseemos que lo sea y, a su vez, tan extenso como el tiempo que se disponga para explorarlo. En el MhV pueden seleccionarse distintos recorridos según los intereses particulares, navegar por etapas históricas o dejarse guiar de la mano de los profesionales de didáctica a través de actividades, visitas personalizadas, talleres y diferentes recursos didácticos.

 

Facilidades para personas con discapacidad.

Todas las dependencias del museo son fácilmente accesibles a personas con movilidad limitada. Por su parte, los discapacitados sensoriales encontrarán canales para disfrutar de las instalaciones gracias a la integración de recursos expositivos tradicionales y multimedia.